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| ph Giampaolo Sama |
Lautaro Perotti
por Vanina Montes
Actor, docente, dramaturgo y
director de teatro.
Actualmente actúa en “La omisión de la Familia Coleman” y “El viento en un violín”, ambas obras dirigidas por Claudio Tolcachir en Timbre 4.
una especie de familia elegida
¿Cómo describirías a la compañía de la cual formás parte hoy?
Timbre 4 es un grupo de trabajo en el cual cada uno ocupa su lugar, el que le gusta, el que le hace feliz. Es un grupo en el cual nos podemos desarrollar según las inquietudes particulares de cada uno y del grupo también.
Actualmente actúa en “La omisión de la Familia Coleman” y “El viento en un violín”, ambas obras dirigidas por Claudio Tolcachir en Timbre 4.
una especie de familia elegida
¿Cómo describirías a la compañía de la cual formás parte hoy?
Timbre 4 es un grupo de trabajo en el cual cada uno ocupa su lugar, el que le gusta, el que le hace feliz. Es un grupo en el cual nos podemos desarrollar según las inquietudes particulares de cada uno y del grupo también.
Permanentemente se conjugan el trabajo y la diversión. Yo respeto y admiro a cada uno de mis compañeros. Hacemos lo que queremos, de la manera en que queremos y con la gente que queremos.
Así fue naciendo y tomando forma nuestro proyecto. Siempre fue algo muy divertido, con mucho compromiso, inquietudes, trasnochadas y muchas risas.
Lo nuestro implica además mucha convivencia. Son muchas horas y días de trabajo juntos. Vamos compartiendo evoluciones profesionales, experiencias personales, momentos tristes y felices de muestras vidas, nacimientos, viajes, muchos viajes... Se transforma en una especie de familia elegida.
Con Claudio Tolcachir somos amigos desde el Colegio secundario. Fuimos al Mariano Moreno, en ese colegio había una feria anual de artes y ciencias y fue ahí donde armamos, junto a Tamara Kiper, la primera sala de teatro. La construimos en un viejo depósito de sillas y pupitres fuera de uso. Ya ni me acuerdo Si llegamos a pedirle permiso a alguien. Teníamos ganas y tomamos la decisión. Unos años después Claudio quería dirigir y yo actuar y así surgió la primera obra que hicimos juntos: “Chau Misterix” (de Mauricio Kartún, estrenada en Teatro andamio 90)
En los grupos de trabajo cada uno aporta desde sus experiencias, su mirada, su entendimiento y conocimiento. Se genera entre actores, director, autor y todos los integrantes un intercambio permanente, lo cual es muy interesante.
Cuando estamos ensayando somos muy puntuales, estudiosos, muy respetuosos del trabajo y tiempo del otro. El clima de confianza y alegría es una constante. También existen momentos más críticos, momentos de sentirnos realmente perdidos. Pero hay un alto grado de madurez como para saber llevarlos con alegría.
Los procesos de las distintas obras son difíciles de generalizar, con Los Coleman fueron de una manera, con el Viento en un Violín de otra y seguramente en el futuro serán siempre distintos. Las obras las escribe Claudio. Trabajamos mucho con improvisación en Los Coleman, pero tenían que ver con la construcción de personajes y vínculos y no para armar el argumento de la historia.
Con el Viento en un violín íbamos recibiendo las escenas que Claudio nos enviaba mientras los actores estábamos realizando una gira en Europa. Cuando comenzaron los ensayos ya estaba la obra escrita.
En realidad las diferencias fueron muchas y llamativas. Claro que el modo de trabajar de Claudio con los actores y sus obras no varía. Nos conocemos mucho.
Así fue naciendo y tomando forma nuestro proyecto. Siempre fue algo muy divertido, con mucho compromiso, inquietudes, trasnochadas y muchas risas.
Lo nuestro implica además mucha convivencia. Son muchas horas y días de trabajo juntos. Vamos compartiendo evoluciones profesionales, experiencias personales, momentos tristes y felices de muestras vidas, nacimientos, viajes, muchos viajes... Se transforma en una especie de familia elegida.
Con Claudio Tolcachir somos amigos desde el Colegio secundario. Fuimos al Mariano Moreno, en ese colegio había una feria anual de artes y ciencias y fue ahí donde armamos, junto a Tamara Kiper, la primera sala de teatro. La construimos en un viejo depósito de sillas y pupitres fuera de uso. Ya ni me acuerdo Si llegamos a pedirle permiso a alguien. Teníamos ganas y tomamos la decisión. Unos años después Claudio quería dirigir y yo actuar y así surgió la primera obra que hicimos juntos: “Chau Misterix” (de Mauricio Kartún, estrenada en Teatro andamio 90)
En los grupos de trabajo cada uno aporta desde sus experiencias, su mirada, su entendimiento y conocimiento. Se genera entre actores, director, autor y todos los integrantes un intercambio permanente, lo cual es muy interesante.
Cuando estamos ensayando somos muy puntuales, estudiosos, muy respetuosos del trabajo y tiempo del otro. El clima de confianza y alegría es una constante. También existen momentos más críticos, momentos de sentirnos realmente perdidos. Pero hay un alto grado de madurez como para saber llevarlos con alegría.
Los procesos de las distintas obras son difíciles de generalizar, con Los Coleman fueron de una manera, con el Viento en un Violín de otra y seguramente en el futuro serán siempre distintos. Las obras las escribe Claudio. Trabajamos mucho con improvisación en Los Coleman, pero tenían que ver con la construcción de personajes y vínculos y no para armar el argumento de la historia.
Con el Viento en un violín íbamos recibiendo las escenas que Claudio nos enviaba mientras los actores estábamos realizando una gira en Europa. Cuando comenzaron los ensayos ya estaba la obra escrita.
En realidad las diferencias fueron muchas y llamativas. Claro que el modo de trabajar de Claudio con los actores y sus obras no varía. Nos conocemos mucho.
estar en actividad permanente¿Te parece importante trabajar en otros proyectos también, como actor y o director?
Absolutamente. Me parece que es indispensable estar haciendo activamente lo que uno desea. A Timbre 4 lo armamos para tener esa posibilidad. Podemos estar actuando y a su vez, en mi caso por ejemplo, escribiendo y dirigiendo. Lo importante para cada uno es estar en actividad permanente.
¿Qué es lo que te interesa del trabajo del actor dentro de este engranaje al cual podemos llamar Compañía?
Creo que un actor que trabaja en teatro no puede explicar con palabras por qué lo hace. O por lo menos a mi me cuesta mucho. Pero sí sé que La compañía, el trabajo en grupo, este equipo es la forma que elijo. La que considero más hermosa, más feliz e inteligente para hacer lo que más amo. Actuar. Hay una sensación inexplicable en el momento en que estás en el escenario. Es algo imprescindible.

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