viernes, 21 de septiembre de 2012

Festival Escena 2012 OCTUBRE


Del 13 al 27 de octubre

FESTIVAL ESCENA 2012
Tercera Edición

Teatro y danza a la gorra

Charlas abiertas y talleres con aranceles accesibles

Atención! A partir de la segunda semana de Octubre tiene lugar el tercer Festival de ESCENA, Espacios Escénicos Autónomos. Más de veinte salas del circuito de teatro independiente convocan, organizan, comparten este espacio abriendo sus puertas y ofreciendo funciones de las obras que se están viendo en cada sala. Las funciones durante el Festival serán con entrada a la gorra. También habrá un ciclo con entrada gratuita llamado"Mapa escena", una particular propuesta de todas las salas que organizan el festival en la cual
se mezclan integrantes de distintos teatros formando equipos. Cada equipo genera una intervención escénica sobre una sala que no pertenezca a ninguno de sus miembros, generando una sola obra de todas las salas en todas las salas.
 El mapa redefine el concepto de espacio escénico junto a los espectadores. Resignifica los espacios de producción en la ciudad, extendiendo su visión y sus propios límiteses.

Invita Espacios escénicos autónomos

estimular el crecimiento de los valores artísticos por sobre los comerciales
promover los valores poéticos por sobre los retóricos
impulsar lo múltiple por sobre lo individual
lo inclusivo sobre lo expulsivo 
la apertura sobre la clausura. 
En definitiva, queremos ser parte de una política cultural que respete y cuide, que promueva y apoye a sus ciudadanos, a sus vecinos, a sus artistas, a sus espacios.
Un movimiento cultural policromático, integrador y superador de cualquier color político, de cualquier gobierno de turno.

Las Salas 2012:

Abrancancha Café Muller club de danza Club Cultural Matienzo Club de Teatro Defensores de Bravard Crisol El Brio El Paraíso El Temenos Elefante Club de Teatro Escalada Espacio Duncan Granate Habitándonos La Casona Iluminada La Playita Machado Oeste Estudio Teatral Polonia Teatro Querida Elena TBK Teatro del Perro Vera Vera Zafra Estudio

página de Escena: http://www.escena.cc/

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mi mirada sobre "Amar", por Natalia Fernandez Acquier


(…) otro tipo de historia, no lo sublime absoluto, sino un nuevo capítulo en la historia de lo sublime. Sí, algo nuevo (¿qué sentido tiene contar una historia si no aspira a lo nuevo, a la novedad radical?). ¿Y qué capítulo sería? Ya no lo sublime de la grandeza y lo terrible, sino ese sublime de las cosas de nada, de la nadería, de la trivialidad; lo sublime del detalle insignificante, de las pequeñas formas, de la repetición y la variación de la repetición. Lo sublime repetitivo, lo sublime de la banalidad. Contar una y otra vez la pequeña historia de que ya no hay historia para contar, narrar una y otra vez el banal relato de que el relato es banal, hasta que la repetición se vuelva una forma de lo sublime (…) Un sublime de lo bajo, de lo menor, de lo pequeño, de lo banal, de la trivialidad; el sublime que repta, que se arrastra, que mira el mundo desde ese lugar lateral, adyacente, fronterizo; como si ese sublime estuviera fuera del mundo de las cosas aptas, solventes, indicadas; ajeno a lo que se espera que ocurra, a la normalidad de las cosas, al gusto medio, al promedio, al servicio de la comunidad. Enfrentado a esa policía de palabras, el sublime que repta debería oponerse también al otro sublime, el de lo alto, la trascendencia, el humanismo, la ofrenda divina, el atardecer inexpresable, la catarata arrolladora, el genio inspirado, la crítica del juicio, la ciudad de cristal, las vidrieras iluminadas, los autos rodando, las palabras excelsas, los pensamientos elevados, las terminaciones perfectas, las ruinas conservadas, los museos encerados, los libros sagrados, las huellas encendidas, la mirada abarcadora, la música celestial, el pueblo en las retinas, la más maravillosa voz, el pasado redimido, el poder abrazarlo todo.”  Damián Tabarovsky

El amor no es heroico, sino más bien, vulgar. Banal. Trivial. Ordinario. Superfluo también. Y esto no es necesariamente malo, ni hiere su virtuosismo o su sublime. Tampoco niega su necesidad. Puede ser fronterizo y puede tener que ver con los pensamientos más elevados. Convive, es, en esa paradoja. Borrador rústico de lo bello. En AMAR, la experiencia de asistencia no puede reproducirse, como sucede con la narración o con el amor en ejercicio del sustantivo. Por lo menos no sin poner en riesgo algo o perderlo. Como en una traducción. AMAR es, para mí, como una traducción del amor. Una traducción fiel. Desnuda de romanticismo, distanciada de la perfección que las formas sociales pretenden imponerle desde hace siglos. AMAR dialoga con la modernidad, con la verdad (una, alguna) acerca del fin del amor, de su acabado, agotado, asfixiado, o bien  acerca de la insinuación dialéctica de que ese es (puede ser, será) su inevitable destino. AMAR dice de una generación y de la degeneración de un tema que la atraviesa.  Por eso, tal vez, la oscuridad tan bien (estética y poéticamente) resuelta en la puesta, y la luz, su indispensable opuesto. El manejo que de ésta última hacen los actores y actrices es maravilloso; devela, novedosamente, algo del artificio teatral y subraya los momentos de la obra. Como un acento que recorta, detiene, acciona y dirige la atención de nuestro espectador. En AMAR, estas parejas (como tantas, sino todas las otras) intentarán, a pesar de las pulsiones (y razones también), sostener a fuerza de disimulo lo que eligieron (y necesitan) creer del amor. O simplemente lo que han podido. Creer y crear. El amor puede ser monstruoso. A que sí. Exige constantemente de traiciones. De indulgencias. Exige juventud y éxito. Exige salir a respirar, hundirse, volver a respirar, hundirse otra vez y así.  Si hipocresía o necesidad, si fe u obstinación (o desesperación), qué más da. Son las reglas. En AMAR no pasa nada. Y pasa todo. Dependerá también de hasta dónde pueda, y quiera, ver (se) y reconocer (se) cada uno. El trabajo de los actores es impecable. Portadores del detalle de cada gesto y palabra precisa. Se agradece su expresividad ininterrumpida, su simbología escénica y la frescura y liviandad con que construyeron esos personajes. Sostienen de inicio a fin la verdad de cada uno de ellos. Y nosotros la creemos. Desde la dirección, y la puesta en general, pienso en una ruptura, en algo renovado, moderno y original, un modo, una búsqueda y el encuentro de una verdad actoral y dramatúrgica. Un teatro que se inserta en un discurso existente y lo desdibuja, lo parodia, lo niega, le pone cuerpo y música a sus contradicciones, lo pone en crisis, lo afirma, y finalmente lo acepta. La propuesta es sumamente esteta desde el culto que a la actuación allí se le rinde. La intervención de lo sonoro en AMAR es lúcida y para nada inocente. Nos vuelve a lo frívolo que habita al sentimiento más popular y más deseado (obsceno) del universo. Después de todo, y por suerte, es teatro y en esa materia sobresale la propuesta toda. Al decir de Barthes en sus “Fragmentos sobre un discurso amoroso”: “Espero una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Puede ser fútil o enormemente patético. Todo es solemne: no tengo sentido de las proporciones. Hay una escenografía de la espera: la organizo, la manipulo, destaco un trozo de tiempo en que voy a imitar la pérdida del objeto amado y provocar todos los afectos de un pequeño duelo, lo cual se representa, por lo tanto, como una pieza del teatro. (…) Como Relato (Romance, Pasión), el amor es una historia que se cumple, en el sentido sagrado: es un programa que debe ser recorrido. Para mí, por el contrario, esta historia ya ha tenido lugar; porque lo que es acontecimiento es el arrebato del que he sido objeto y del que ensayo (y yerro) el después (…) El rapto amoroso (puro momento hipnótico) se produce antes del discurso y tras el proscenio de la conciencia: el "acontecimiento" amoroso es de orden hierático: es mi propia leyenda local, mi pequeña historia sagrada lo que yo me declamo a mí mismo, y esta declamación de un hecho consumado (coagulado, embalsamado, retirado del hacer pleno) es el discurso amoroso.”  
Me voy emocionada y movilizada. Contenta. Quiero la nadería tanto como poder abrazarlo todo; el sublime que repta y la catarata arrolladora. Quiero este teatro también.

AMAR
Director: Alejandro Catalán
Actúan: Edgardo Castro, Federico Liss, Paula Manzone, Ximena Banus, Natalia Di Cienzo y Miguel Angel Bosco
Iluminación: Matías Sendón y Alejandro Catalán
Vestuario: Ana Press
Asistencia de dirección: Rita González
Dramaturgia y dirección: ALEJANDRO CATALAN
Asistente técnico: Fernando Rybka
Musicalización: Bruno Luciani y Sergio Catalán
Colaboración artística: Felicitas Kamien

El Camarín de las Musas – Mario Bravo 960
Funciones: Jueves 22 hs y Viernes  21.30hs.

lunes, 3 de septiembre de 2012

"Mi mirada sobre Cliff (acantilado)", Por Natalia Fernandez Acquier


“El actor, retrato desnudo del hombre, expuesto a todo lo que llega, silueta elástica, el actor, en las ferias, exhibicionista desvergonzado, simulador que muestra lágrimas, risas, el funcionamiento de todos los órganos, las cumbres del pensamiento, del corazón y las pasiones, del vientre, del pene, con el cuerpo expuesto a todos los estimulantes, todos los peligros, y todas las sorpresas; ilusión, modelo artificial de su anatomía, y de su mente, renunciando a la dignidad y el prestigio, atrayendo el desprecio y la burla, tan cerca de la basura como de la eternidad, rechazado por lo que es normal y normativo en una sociedad.
Actor, viviendo solo, en lo imaginario, llevado a un estado de insatisfacción crónica y de descontento ante todo, lo que realmente existe fuera de la ficción, que lo lleva, a una nostalgia perpetua, que lo obliga, a una vida nómade.
Actor de feria, errabundo errante, sin lugar en el mundo, buscando vanamente un puerto con todos sus bienes en el equipaje: sus esperanzas, sus ilusiones perdidas, lo que hace su riqueza y su carga, una ficción que defiende celosamente hasta el fin contra la intolerancia de un mundo indiferente”. Tadeusz Kantor.

Catarata. Cascada. Caída. Torrente. Salto.Opacidad. Cataratas de palabras, gestos, emociones, impresiones, impulsos. Conmoción intensa. Un acantilado. El fondo de una vida exaltada hasta su desasosiego. Su abrupto devenir. El recorrido apocalíptico y romántico del memorable Montgomery Clift. La supervivencia de su actor. Su humano y su mártir. Más allá de lo biográfico de la trágica existencia de este actor de los años 50, la puesta ( y la apuesta) es ambiciosa desde lo éstetico y artístico y se erige indiscutiblemente bella. Habita con justicia varios lenguajes escénicos y evoca con sutileza momentos míticos de su vida, incluso su sexualidad, la que insinúa con suma delicadeza, con el cuidado honesto que merece lo íntimo. Un actor-Nahuel Cano- que rebasa con su generosa entrega el texto para dejarse atravesar, fascinado y fascinante, por su personaje, desplegando además, todo su inmanente talento. No es casual (nada en rigor lo es) la obsesión de Clift por representar a ese Tréplev de Chejov con quién comparte su repulsión por lo vulgar, su queja, su urgencia de verdad, su desmedido y angustiante amor por el arte y la creación y su infausto destino. Pienso en Ranciére y su Espectador Emancipado y elogio la interpelación producida a mi espectadora. Me gusta la incomodidad y la cercanía escandalosa. De avezado director- Alejandro Tantanían-,todas las elecciones de esta pieza teatral son espléndidas. De sonidos rotos como el sueño de Montgomery, Cliff (Acantilado) dice de lo obsceno del fracaso, de la desventura del hombre y del actor. “¿Cómo no ser Montgomery Clift?”. Y ¿Cómo (no) haberlo sido? Los infortunios de la virtud diría Sade.
“Si en algún momento tienes necesidad de mi vida, ven y tómala”. Profecía cumplida.  
Por Natalia Fernández Acquier


Cliff (Acantilado) de Alberto Conejero
Versión argentina de Alejandro Tantanian con la colaboración de Mariano Tenconi Blanco y Nahuel Cano
Actúa: Nahuel Cano
Dirección: Alejandro Tantanian
Producción ejecutiva: Victoria Murphy
Prensa: Duche & Zárate
Diseño gráfico: Leandro Ibarra
Fotografías: Ernesto Donegana
Asistencia de dirección: Mariano Tenconi Blanco y Gisel Robles Musicalización: Alberto Conejero y Alejandro Tantanian Coreografía: Celia Argüello Rena
Video: Santiago Brunati
Iluminación: Oria Puppo y Alejandro Tantanian
Escenografía y vestuario: Oria Puppo

Funciones: Sábados 23hs
Teatro El Extranjero - Valentín Gómez 3378 Reservas: 4862-7400

martes, 14 de agosto de 2012

El actor dentro de una compañía


ph Giampaolo Sama

Lautaro Perotti

por Vanina Montes


Actor, docente, dramaturgo y
director de teatro.
Actualmente actúa en “La omisión de la Familia Coleman” y “El viento en un violín”, ambas obras dirigidas por Claudio Tolcachir en Timbre 4.



una especie de familia elegida

¿Cómo describirías a la compañía de la cual formás parte hoy?

Timbre 4 es un grupo de trabajo en el cual cada uno ocupa su lugar, el que le gusta, el que le hace feliz. Es un grupo en el cual nos podemos desarrollar según las inquietudes particulares de cada uno y del grupo también.
Permanentemente se conjugan el trabajo y la diversión. Yo respeto y admiro a cada uno de mis compañeros. Hacemos lo que queremos, de la manera en que queremos y con la gente que queremos.
Así fue naciendo y tomando forma nuestro proyecto. Siempre fue algo muy divertido, con mucho compromiso, inquietudes, trasnochadas y muchas risas.
Lo nuestro implica además mucha convivencia. Son muchas horas y días de trabajo juntos. Vamos compartiendo evoluciones profesionales, experiencias personales, momentos tristes y felices de muestras vidas, nacimientos, viajes, muchos viajes... Se transforma en una especie de familia elegida.
Con Claudio Tolcachir somos amigos desde el Colegio secundario. Fuimos al Mariano Moreno, en ese colegio había una feria anual de artes y ciencias y fue ahí donde armamos, junto a Tamara Kiper, la primera sala de teatro. La construimos en un viejo depósito de sillas y pupitres fuera de uso. Ya ni me acuerdo Si llegamos a pedirle permiso a alguien. Teníamos ganas y tomamos la decisión. Unos años después Claudio quería dirigir y yo actuar y así surgió la primera obra que hicimos juntos: “Chau Misterix” (de Mauricio Kartún, estrenada en Teatro andamio 90)
En los grupos de trabajo cada uno aporta desde sus experiencias, su mirada, su entendimiento y conocimiento. Se genera entre actores, director, autor y todos los integrantes un intercambio permanente, lo cual es muy interesante.
Cuando estamos ensayando somos muy puntuales, estudiosos, muy respetuosos del trabajo y tiempo del otro. El clima de confianza y alegría es una constante. También existen momentos más críticos, momentos de sentirnos realmente perdidos. Pero hay un alto grado de madurez como para saber llevarlos con alegría.
Los procesos de las distintas obras son difíciles de generalizar, con Los Coleman fueron de una manera, con el Viento en un Violín de otra y seguramente en el futuro serán siempre distintos. Las obras las escribe Claudio. Trabajamos mucho con improvisación en Los Coleman, pero tenían que ver con la construcción de personajes y vínculos y no para armar el argumento de la historia.
Con el Viento en un violín íbamos recibiendo las escenas que Claudio nos enviaba mientras los actores estábamos realizando una gira en Europa. Cuando comenzaron los ensayos ya estaba la obra escrita.
En realidad las diferencias fueron muchas y llamativas. Claro que el modo de trabajar de Claudio con los actores y sus obras no varía. Nos conocemos mucho.
estar en actividad permanente
¿Te parece importante trabajar en otros proyectos también, como actor y o director?

Absolutamente. Me parece que es indispensable estar haciendo activamente lo que uno desea. A Timbre 4 lo armamos para tener esa posibilidad. Podemos estar actuando y a su vez, en mi caso por ejemplo,  escribiendo y dirigiendo. Lo importante para cada uno es estar en actividad permanente.


¿Qué es lo que te interesa del trabajo del actor dentro de este engranaje al cual podemos llamar Compañía?


Creo que un actor que trabaja en teatro no puede explicar con palabras por qué lo hace. O por lo menos a mi me cuesta mucho. Pero sí sé que La compañía, el trabajo en grupo, este equipo es la forma que elijo. La que considero más hermosa, más feliz e inteligente para hacer lo que más amo. Actuar. Hay una sensación inexplicable en el momento en que estás en el escenario. Es algo imprescindible.














domingo, 15 de julio de 2012

Conversaciones

Quedan invitados a participar en este espacio...
¿Cómo sería?

CHARLAR con alguien de algo en particular
asi de simple
quien tenga el impulso y la curiosidad de hacer esta suerte de entrevista, en este espacio la podemos publicar y compartir.
(también este espacio es una excusa para llevar a cabo esas charlas y acercarnos a diversas personas que nos interesen, si, es eso.)

LA PROPUESTA es indagar en el teatro independiente
para eso hablar con actores, dramaturgos, público, directores, docentes, escenógrafos, iluminadores, alumnos, o cualquier persona a quien el entrevistador desee acercarse.

LOS ENTREVISTADORES vamos a ser todos los que queramos apropiarnos de esta propuesta
sin necesidad de saber entrevistar, pero si con la suficiente curiosidad y honesto interés

LOS TEMAS los proponen libremente, serán bienvenidas todas las conversaciones...

Pueden enviar su propuesta de entrevista y o consultas varias a vanimontes@hotmail.com


En breve las primeras dos charlas de quien escribe con: Mariana Oberzstern y Lautaro Perotti.