lunes, 3 de septiembre de 2012

"Mi mirada sobre Cliff (acantilado)", Por Natalia Fernandez Acquier


“El actor, retrato desnudo del hombre, expuesto a todo lo que llega, silueta elástica, el actor, en las ferias, exhibicionista desvergonzado, simulador que muestra lágrimas, risas, el funcionamiento de todos los órganos, las cumbres del pensamiento, del corazón y las pasiones, del vientre, del pene, con el cuerpo expuesto a todos los estimulantes, todos los peligros, y todas las sorpresas; ilusión, modelo artificial de su anatomía, y de su mente, renunciando a la dignidad y el prestigio, atrayendo el desprecio y la burla, tan cerca de la basura como de la eternidad, rechazado por lo que es normal y normativo en una sociedad.
Actor, viviendo solo, en lo imaginario, llevado a un estado de insatisfacción crónica y de descontento ante todo, lo que realmente existe fuera de la ficción, que lo lleva, a una nostalgia perpetua, que lo obliga, a una vida nómade.
Actor de feria, errabundo errante, sin lugar en el mundo, buscando vanamente un puerto con todos sus bienes en el equipaje: sus esperanzas, sus ilusiones perdidas, lo que hace su riqueza y su carga, una ficción que defiende celosamente hasta el fin contra la intolerancia de un mundo indiferente”. Tadeusz Kantor.

Catarata. Cascada. Caída. Torrente. Salto.Opacidad. Cataratas de palabras, gestos, emociones, impresiones, impulsos. Conmoción intensa. Un acantilado. El fondo de una vida exaltada hasta su desasosiego. Su abrupto devenir. El recorrido apocalíptico y romántico del memorable Montgomery Clift. La supervivencia de su actor. Su humano y su mártir. Más allá de lo biográfico de la trágica existencia de este actor de los años 50, la puesta ( y la apuesta) es ambiciosa desde lo éstetico y artístico y se erige indiscutiblemente bella. Habita con justicia varios lenguajes escénicos y evoca con sutileza momentos míticos de su vida, incluso su sexualidad, la que insinúa con suma delicadeza, con el cuidado honesto que merece lo íntimo. Un actor-Nahuel Cano- que rebasa con su generosa entrega el texto para dejarse atravesar, fascinado y fascinante, por su personaje, desplegando además, todo su inmanente talento. No es casual (nada en rigor lo es) la obsesión de Clift por representar a ese Tréplev de Chejov con quién comparte su repulsión por lo vulgar, su queja, su urgencia de verdad, su desmedido y angustiante amor por el arte y la creación y su infausto destino. Pienso en Ranciére y su Espectador Emancipado y elogio la interpelación producida a mi espectadora. Me gusta la incomodidad y la cercanía escandalosa. De avezado director- Alejandro Tantanían-,todas las elecciones de esta pieza teatral son espléndidas. De sonidos rotos como el sueño de Montgomery, Cliff (Acantilado) dice de lo obsceno del fracaso, de la desventura del hombre y del actor. “¿Cómo no ser Montgomery Clift?”. Y ¿Cómo (no) haberlo sido? Los infortunios de la virtud diría Sade.
“Si en algún momento tienes necesidad de mi vida, ven y tómala”. Profecía cumplida.  
Por Natalia Fernández Acquier


Cliff (Acantilado) de Alberto Conejero
Versión argentina de Alejandro Tantanian con la colaboración de Mariano Tenconi Blanco y Nahuel Cano
Actúa: Nahuel Cano
Dirección: Alejandro Tantanian
Producción ejecutiva: Victoria Murphy
Prensa: Duche & Zárate
Diseño gráfico: Leandro Ibarra
Fotografías: Ernesto Donegana
Asistencia de dirección: Mariano Tenconi Blanco y Gisel Robles Musicalización: Alberto Conejero y Alejandro Tantanian Coreografía: Celia Argüello Rena
Video: Santiago Brunati
Iluminación: Oria Puppo y Alejandro Tantanian
Escenografía y vestuario: Oria Puppo

Funciones: Sábados 23hs
Teatro El Extranjero - Valentín Gómez 3378 Reservas: 4862-7400

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